El inicio de un curso de Matemáticas (o cualquier otra asignatura), suele llevar una mezcla de sentimientos encontrados: curiosidad, ilusión por "avanzar" o "hacer algo nuevo", euforia por reencontrarse con amigos y compañeros, nerviosismo por "lo nuevo", desasosiego por si "este año lo haré bien o será muy difícil", etc. Y una de las mayores preocupaciones es NO aprobar Matemáticas; lamentablemente, en muchos casos este es el inicio de una profecía autocumplida: se autoconvencen que las Matemáticas son difíciles y es cuando se genera un problema que puede lastrar a la persona durante mucho tiempo.
Fig 1. Es común ver el inicio de un curso un poco cuesta arriba.
